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¿Por qué un movimiento?

Quizás la palabra movimiento no suele ser la más asociada con las palabras religión, iglesia o incluso Cristianismo. Entonces, ¿qué tiene que ver esta palabra con nuestra fe?

Cuando vemos la Palabra de Dios y observamos la vida de Jesús a través de los Evangelios, Jesús parecía nunca estar quieto, se quedaba por algún tiempo en algunas ciudades, pero luego se ponía en marcha a algún otro lugar. Incluso luego de su muerte y resurrección, sus discípulos parecía que siguieron este mismo patrón. El libro de los Hechos de los Apóstoles recoge las historias de los viajes de Pedro, Juan, Bernabé, Felipe, Pablo, Silas, por nombrar algunos nombres. Al parecer la palabra movimiento estaba asociada con ellos.

Otro aspecto relevante de la fe y la manera de estos primeros discípulos de compartir el mensaje de Dios parece estar relacionado directamente con las últimas palabras que Jesús les dio.

Mateo 28:18-20 Entonces Jesús se acercó a ellos, y les dijo: «Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. 19 «Por tanto, id y haced discípulos en todas las naciones, bautizándolos en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, 20 enseñándoles que guarden todo lo que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo».

También podemos observar unas palabras similares en el libro de Hechos.

Hechos 1:8 «Pero recibiréis el poder, cuando venga sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra«

En ambas ocasiones podemos ver que el mandato de ser testigos y hacer discípulos está asociado con el moverse, algunos traductores incluso opinan que una traducción más adecuada del versículo 19 de Mateo podría ser “mientras van yendo”. Quizás es más obvio entender este concepto del desplazamiento cuando vemos el libro de Hechos y la instrucción dada se refiere a ser testigos en tres lugares distintos. Claramente indicando que eran los discípulos los que debían ir a estos sitios y no los sitios a ellos.

Una observación a un más sorprendente es la dicha por Pablo en el libro de Romanos.

Romanos 15:18-19 «Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y las obras, 19 con potencia de señales y prodigios, mediante el poder del Espíritu de Dios. De manera que desde Jerusalén y sus alrededores hasta Ilírico, he proclamado plenamente el evangelio de Cristo.»

Quizás podemos entender esto mejor con una imagen.

Pablo afirma haber proclamado el evangelio desde Jerusalén y sus alrededores hasta el Ilírico, de nuevo esto no puede ser posible si tanto Pablo como los discípulos de aquella época no hubieran compartido el evangelio mientras iban yendo a cualquier lugar, a hacer cualquier cosa,  en cualquier momento. 

Por esto hacemos un énfasis en ser un movimiento, cada uno de nosotros puede ser uno de esos discípulos que llevan el evangelio a cualquier parte que va, que de manera natural y dinámica, ayudando a las personas a su alrededor a conocer de Cristo y a seguirle allí donde ellos se encuentran, para que a su vez ellos puedan ir a los lugares que frecuentan y llevar consigo este mensaje de salvación y el deseo de ayudar a otros a ser discípulos de Cristo. Este dinamismo es lo que genera el movimiento, porque cada uno de nosotros está en constante movimiento, trasladándose de un lugar a otro para hacer actividades del día a día.

Al entender que la palabra movimiento esta implícita en la Gran Comisión y en el ritmo natural de tu vida, entonces, ¿estas haciendo discípulos?

Sí quieres unirte para ser y hacer discípulos,  estamos dispuestos a ayudarte y compartir contigo este llamado y responsabilidad recibida de nuestro Señor. 

Coalicion1700

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